viernes 28 de agosto de 2009

Lo que te dije, lo que pensaba...y lo que te quería.

"…podía decir algo, cualquier cosa para ir hacia ella, podía decirle: Dime lo que quieres que haga, estoy dispuesto…, y habría sido de nuevo la felicidad para él, la felicidad juntos, sin sombras. Pero dijo: -No puede haber amor si uno no es uno mismo con todas sus fuerzas.
Viola tuvo un gesto de contrariedad (…).Y sin embargo aún habría podido comprenderle, (...) más aún, tenía en la punta de la lengua las palabras para decirle: “Tú eres como yo te quiero…” y subir de inmediato con él…Se mordió un labio. Dijo: - Pues entonces sé tú mismo solo.
“Pero entonces ser yo mismo no tiene sentido”, eso es lo que quería decir Cosimo. Y en cambio dijo: -Si prefieres a esos dos gusanos…
- ¡No te permito despreciar a mis amigos! –gritó ella, y no obstante pensaba: “A mí me importas sólo tú, y sólo por ti hago todo lo que hago”.
- Sólo yo puedo ser despreciado…
- ¡Tu modo de pensar!
- Soy una sola cosa con él.
- Entonces adiós. Me voy esta misma noche. No me volverás a ver.

Corrió a la villa, hizo el equipaje, (…). Mantuvo su palabra."

En esta entrada tardía me niego a hablar del verano (aunque ha tenido bonitas sorpresas), del fin del mismo, y absolutamente me niego a escribir sobre la vuelta al trabajo (Aunque visto como está el panorama volver a trabajar en septiembre es una suerte, en todo caso).

Reflexionemos pues sobre el texto arriba expuesto. Un fragmento de "El barón rampante" de Italo Calvino, libro que recomiendo como lectura suave que deja huella. La historia: un jovencito barón que como forma de rebeldía a la autoridad, se encarama a los árboles y nunca más decide bajar. Una premisa, puede que, a priori, algo absurda (a mi me lo pareció) desarrolla una serie de experiencias vitales del protagonista que me hicieron reflexionar sobre diferentes aspectos de la vida en general, y de la mía en particular.

Este fragmento refleja una ruptura de una forma que nunca había leído o visto en ninguna otra parte, excepto en mi interior. Y fue al leerlo, cuando me dije: Esto, era esto lo que sentí aquella vez, pero fue otra cosa lo que acabé diciendo. Y es que de eso se trata, queridos amigos, de la lucha interior del "Ser uno mismo solo" contra el "Formar parte de algo más con alguien".

¿Es instintivo el querer estar con alguien o es una actitud adquirida? Nacemos solos, nos vamos solos...¿entonces? Pues que esa necesidad, apetencia, elección es lo que nos queda entre medias. Hay veces es la que por desgaste emocional, soltería elegida por diversión o por puro cinismo afectivo provocado por sucesivos fracasos (¿Cuando aprenderemos que la vida es eso? Soñar y caer...pero también levantarnos para volver a soñar) he creído firmemente que no podría sentir algo especial (de nuevo) por alguien. Y llega el día que sonríes con más intensidad y te ríes con más fuerza. Sin darte casi cuenta, un nuevo alguien te ha imbuído de una nueva felicidad.

Y ahí surge de nuevo la duda. ¿Amar solamente siendo uno mismo con todas tus fuerzas? ó ¿Aceptar el sacrificio de saberse parte de alguien?. Y no nos damos cuenta de que realmente el dilema no es tal. Porque sí es verdad que hay un sacrificio, pero se trata de un sacrificio mutuo, y si realmente nos paráramos a escuchar a quien nos aporta esa nueva sonrisa sencillamente oiríamos: "Tú eres como yo te quiero..."

Vale, de acuerdo. Que luego esa sonrisa pueda durar años, meses o días. ¿Y...? Soñamos y caemos. Pero no corramos hacia la villa, hagamos el equipaje y mantengamos una palabra absurda. No aceptemos caer sin haber soñado primero.

Sí, Baron es con B... (pero es tan boniiiito el video). Os lo dedico pasados, presentes y futuros enamorados.

jueves 5 de marzo de 2009

Mintiendo y riendo



Según la denostada y aclamada por igual Wikipedia, una mentira es "una declaración realizada por alguien (...) esperando que los oyentes le crean, ocultando siempre la realidad en forma parcial o total" "Mentir implica un engaño intencionado, consciente..." " A las personas que dicen una mentira, especialmente a aquellas que las dicen frecuentemente, se les califica de mentirosos/mentirosas."

En mi vida en esta tierra me he encontrado con muchos mentirosos, muchas mentiras y muchos mentirosos que decían mentiras. Es algo que, a veces, he intentado comprender: El por qué mentir. Aunque sí es verdad que todos hemos dicho alguna mentira, más o menos piadosa, en el día a día: "Pero qué bueno te ha salido el asado", "Hombre, desde luego que se te notan las dos semanas de gimnasio" o "Claro que me gusta el traje que has elegido para la boda de tu prima"...cuando realmente piensas en cada caso: "¿Dónde estará el teléfono de la pizzeria?" "Sí, se te nota, tienes las muñecas más fuertes de pasar la tarjeta del gimnasio" o "Como se ponga encima un adorno floral más para la boda va a parecer un grafiti de La primavera de Botticelli".

Lo que no puedo, más bien me niego a ello, es entender a la gente que crea todo un entramado de mentiras, que engaña sin ningún pudor a otra persona para... ¿para qué? Mostrando una cara y unos valores que no son suyos, (que no se engañen, no podrían enfrentarse a un espejo de si mismos) y haciendo daño sin pensar en quién se llevan por delante con su mentira.
Para bien o para mal creo que hace tiempo que me curé de estos artistas de la mentira, pero me duele cuando veo que hacen daño a gente que quiero. Allá ellos, allá esos mentirosos/as que mienten, que hablan mintiendo, que abrazan mintiendo, que escuchan mintiendo, que ríen mintiendo, sí, sobre todo eso, ¿no os habíais dado cuenta? se les conoce porque sonríen mientras mienten...

miércoles 31 de diciembre de 2008

El último día del último mes de...

Esto se acaba amigos, el año acaba, un año que podría definirse como "intenso", en el que parece que lo malo le ha ganado el pulso a lo bueno...pero creo que mientras tenga un buen recuerdo al que mirar atrás, todo lo demás se mitigará con el paso de tiempo.
Al mirar, al azar, hacia atrás, me quedo con esos dos días de verano con la familia en casa (!la primera vez que venían todos a mi casa!, me paré un momento al verlos a todos allí, y me di cuenta de lo feliz que era), ...un par de viajes fiesteros/teatrero-musicales a Madrid, ...conocer la serie Lost y a quien me la enseñó (un bonito final de verano que no esperaba), ...un par de bodas especiales en si mismas, una, italiana, por lo mucho que quiero a la novia y otra, eurovisiva, que me hizo querer, más aún, a mi compañera-presentadora, ...el despertar en mi la verdadera fuerza ante las circunstancias adversas (ya sabéis, "lo que no te mata te hace más fuerte"), ...el teatro en todas su formas (dando clase, aprendiendo en clase, con grandes actrices, y en forma de director desesperado/feliz y de espectador sonriente), ...el volver a encontrarte y abrazarte (la puerta del pasado se abrió de nuevo en forma de encuentro inesperado primero y conversación cómplice después...¿nos volveremos a cruzar?), ...el compartir nuestra amistad en las confesiones, risas, lloros, locuras, tanto en una cena de pinchitos, como en un viernes de fiesta que se alargó hasta el amanecer o en las playas de Indiana Jones en Almería (estoy deseando compartir contigo más momentos este nuevo año), y a toda mi familia (por estar tan unidos), y a mis amigos de siempre, y a los nuevos amigos, y a los nuevos amores, y a los amores de siempre... que me han hecho sentir especial, un momento, un día, un fin de semana, o el año entero....gracias a todos por este año.
Esto parecía un discurso de los Oscars, que laaaargo, me paro yo, ya que no hay orquesta que me pare...!Ah! olvido imperdonable, gracias a todos los blogs que leo, que me hacen reir, pensar, soñar y creer que todos somos diferentes, pero que, a veces, nos unen nuestras palabras.

Anoche vi este concierto, y sonreía al escuchar esta canción, como solo se sonríe cuando uno sabe que está a solas y nadie te mira...

miércoles 26 de noviembre de 2008

Fast Love...

Imagínate a ti mism@ entrando en un sitio de comida rápida, todo muy brillante, limpio en teoría (otra cosa sería ponerse a mirar detenidamente la pulcritud del lugar), te acercas al mostrador después de haber hecho tu cola correspondiente y empiezas a realizar tu pedido. Hay todo tipo de menús, la mayoría muy llamativos, te decides por uno que tenga un par de vocablos en inglés y aspecto muy colorido, cuanto más sofisticados aparentemos ser, mejor. Esperas, esperas, (te desesperas un poco en función de la agilidad del empleado, pero es que esto es comida rápida, lo queremos para !ya!), y en un breve lapso de tiempo, en realidad, tienes delante de ti un menú suculento para degustar, más bien devorar. Una vez terminado, tal vez te sepa a poco y quieras repetir o tomar algo de postre, de fabricacion rápida también claro. Y ya saciado, sales del establecimiento. Y empiezas, sin querer, a valorar: Estas hinchado de tanta comida insana, no tenías por qué repetir, pero uno te sabía a poco..te prometes que nunca más caerás, que tienes que cuidarte, que tienes una dignidad...y mientras lo piensas, haces el efecto de girarte y despedirte del local con un "Hasta la próxima".

A veces me paro a pensar si el amor no es eso. Un sitio de comida de consumo rápido.

Entras en un local de comida rápida (conoces a alguien en un bar, el trabajo, internet...), la apariencia es buena (todo te parece "perfecto" en esa persona), esperas turno y empiezas a pedir (comienza el juego de la seducción)...
Por supuesto te fijas en la persona más atractiva, la que vista mejor, la más sonriente e ingeniosa (todos valores importantes, como el colorido de la comida rápida o sus palabras en inglés). Comienza la relación con prisas, se quiere disfrutar de todo !ya!. Las sonrisas, las caricias, los paseos, los besos...y una vez que empiezas a sentir el amor, no te lo comes, lo devoras.
No te conformas solo con alimentarte, quieres más, quieres saciarte.

Más besos, viajes, fiestas, presentaciones a amigos, películas, hacer el amor (para ti ya no es sexo), secretos,... Sin pararte a pensar que ya estás saliendo del local, que el amor que parecía una bonita aventura juntos, se ha quedado en un "lo hemos pasado bien pero...." (una explicación en el mejor de los casos, cuando no te ves solo con tu menú-amor tirando los restos de tu bandeja-corazón).

Y empiezas a valorar: estás harto de tanto amor insano, te prometes que no volverás a caer (Luz Casal lo cantó muy bien), que tienes que cuidar más de ti mismo... Y un día alguien te sonríe, a ti te parece que de forma especial, como nunca han hecho...y te encuentras haciendo cola para conseguir tu menú llamativo y con palabritas en inglés.
Bon appétit!

Corazon blanco soltero busca capa de amianto, sin rencor, gracias.

viernes 7 de noviembre de 2008

Volver...y por el humo se sabe donde está el fuego

.....Hago "Chas" y reaparezco en el blog...
Pues sí, por aquí estoy de nuevo, para todos aquellos que me leen, para los que no y, en parte, para mi (como medio autorreflexivo). Tras un mes y pico repleto de trabajo, de amor "fou", de más trabajo, de astenia otoñal y demás historias para no dormir, me encuentro con ganas de mantener una continuidad en este mi (vuestro) blog. ¿¿Lo conseguiré amigos?? La respuesta en proximas entradas... (o en la carencia de ellas).

Pues bien, comencemos:
Me encontraba yo, a ciertas horas intempestivas de la noche, sentado frente al ordenador "messenyeando" (como diría cierto amigo, creador de las más novedosas formas de expresión). Cuando de repente empecé a oler a quemado, las orejas se me pusieron de punta, cual pastor alemán alarmado, y empecé a rastrear el origen del citado olor. La primera opción: el calefactor, la más probable (ya que es un "cacharro" que no llega ni a la categoría de "artefacto calorífico"). Demostró no ser el culpable. Aún así lo apagué, ya sabéis, "por si..."
Mi segunda y última opción era la torre del ordenador y su entramado de cables. Así que, al susurro de "Porfavorquenoseaelordenador, porfavorquenoseaelorden..." me puse a investigar y aqunque mi psicosis al principio parecía confirmar que de ahí venía el olor, después me convencí que no estaba relacionado con lo que se estaba asando, allá donde fuera.
Decidí apagar todo y acostarme, y fue al echarme en la cama cuando el olor a quemado fue en aumento y decidí abrir la ventana para no morir de asfixia esa noche (lo de que tal vez alguna parte de la casa se estuviera quemando y terminara abrasado no lo consideré, curiosamente).
Y al abrir la ventana, un humo gris oscuro entró en mis pulmones, y es que no era ni mi calefactor-trasto ni mi ordenador con mega cableado, no. Lo que se quemaba era la calle. Así que más tranquilo, me acosté y me dispuse a dormir plácidamente.

P.d. Se admiten como regalos de cumple, santo y demás, cursillos de "Prevención de incendios", "Primeros auxilios" y de "Si ves que la calle arde, no te acuestes gilipollas"
Durante el incendio de Roma, mi amigo Nerón cantaba y yo me acurrucaba a sus pies.

viernes 26 de septiembre de 2008

Del odio, del demonio y de mi.

Hay momentos en el día a día que es mejor dejarse llevar y no asimilar ciertas situaciones, porque si no te llevarían a un proceso autodestructivo (y por ahí no paso, como diría cierto humorista apellidado Ozores: "No hijo, !no!"). Y ocurre que, después de unos días lluviosos, en vez de potenciar mi lado romántico he sacado mi carácter más agreste y me encuentro con un ánimo de "unpocoalaquesalta"...

Ejemplifiquemos: estaba con una amiga y una conocida charlando, cuando la conocida sacó el tema de Antonio Banderas, que le gustaba. Mi amiga, la otra, es extranjera y conocía al actor malagueño pero sabía poco de su trayectoria cinematográfica, por lo cual mi conocida empezó a ilustrarle sobre el tema: "Uy, se fue muy pronto a hacer las Américas, con 18 años nada menos". No me considero un especialista en Antoñito, pero con una media cultural sobre cine se pueden recordar varias películas españolas antes de su etapa americana y le dije: "No mujer, hizo películas antes, las de Almodóvar, por ejemplo". Entonces, la tipa (en este momento ascendió de categoría) me soltó en plan despreciativo: "Bueno hijo, tú no tienes la verdad absoluta en todo, ¿eh?". Ante tal respuesta absurda me quedé algo perplejo y opté por no guerrear demasiado, un par de comentarios más y me callé, mientras ella seguía su monólogo y yo me limitaba a mirarla pensando: "Te odio".

Como ví que esto no era muy sano para mi "pispo" me marché. Pero hoy, al levantarme, he percibido que mi agresividad otoñal seguía ahí: en poco tiempo he maldecido el sueño que tenía, una tempranera llamada de teléfono y he despotricado por la calle sobre la chica de la cafetería por no echarme un azucarillo en la bolsa del desayuno, hasta que me di cuenta que lo tenía en el fondo de la bolsa...me quedé parado en mitad de la calle y me dije: "me estoy volviendo un gilipollas".

O sea que intentaré, mediante cualquier técnica que se me ocurra (se admiten sugerencias), dormir al ser malévolo que empieza a surgir en mi interior. Había pensado en taichí o algo así (pero la única persona que conozco que lo hacía era una antigua pareja y no he visto a nadie con más mala ostia...o sea que me crea como cierta duda).

Rescatadme del lado oscuro.
La cara de mi vecina al ir a pedirme sal, dentro de unos meses, si sigo por este camino

domingo 21 de septiembre de 2008

Il fine settimana...

Pues sí, en italiano, así ha sido mi fin de semana. Comenzando por una boda preciosa con una novia más preciosa aún, bellísima!. Os deseo lo mejor de lo mejor, y que ésta unión España-Italia os aporte toda la felicidad del mundo.

El finde siguió después del evento plagándose de salidas a comer, paseos, besos, series de ficción, más series de ficción, besos viendo la serie de ficción,...y la compañía de mi nueva compañera de piso, procedente de Italia (otra alegría más que me aporta la tierra del César (léase "Sésar")).

Y terminó hoy con más serie de ficción, lluvia viendo serie de ficción, recuerdos varios contados mientras la serie de ficción estaba en pause. Y una labor de traducción a mis vecinos, una pareja mayor, con sus nuevos inquilinos, italianos claro está. Así que me he visto estos tres días rememorando todo el italiano que aprendí en el sur de Italia (donde Raffaella decía que se hacía bien cierta cosa). Y ahí estaba yo, traduciendo sobre asuntos apasionantes como fianzas, recibos de luz y demás cosas, que dichas en italiano parecen más bonitas, como si tararearas canciones de Mina o de Massimo Ranieri, hasta que el señor del matrimonio dijo "bueno, pues ya está todo hablado, me voy a cag...(mi pundonor no me permite reproducirlo en su totalidad)". Me giré hacia los inquilinos italianos, que esperaban mi traducción simúltanea, y yo dije sonriendo algo así como: "No, el agua y la luz aparte".


Sin duda: La Spagna è diferente.






Dos imágenes del Sur de Italia, un lugar para volver sin duda.