El último día del último mes de...

Esto se acaba amigos, el año acaba, un año que podría definirse como "intenso", en el que parece que lo malo le ha ganado el pulso a lo bueno...pero creo que mientras tenga un buen recuerdo al que mirar atrás, todo lo demás se mitigará con el paso de tiempo.
Al mirar, al azar, hacia atrás, me quedo con esos dos días de verano con la familia en casa (!la primera vez que venían todos a mi casa!, me paré un momento al verlos a todos allí, y me di cuenta de lo feliz que era), ...un par de viajes fiesteros/teatrero-musicales a Madrid, ...conocer la serie Lost y a quien me la enseñó (un bonito final de verano que no esperaba), ...un par de bodas especiales en si mismas, una, italiana, por lo mucho que quiero a la novia y otra, eurovisiva, que me hizo querer, más aún, a mi compañera-presentadora, ...el despertar en mi la verdadera fuerza ante las circunstancias adversas (ya sabéis, "lo que no te mata te hace más fuerte"), ...el teatro en todas su formas (dando clase, aprendiendo en clase, con grandes actrices, y en forma de director desesperado/feliz y de espectador sonriente), ...el volver a encontrarte y abrazarte (la puerta del pasado se abrió de nuevo en forma de encuentro inesperado primero y conversación cómplice después...¿nos volveremos a cruzar?), ...el compartir nuestra amistad en las confesiones, risas, lloros, locuras, tanto en una cena de pinchitos, como en un viernes de fiesta que se alargó hasta el amanecer o en las playas de Indiana Jones en Almería (estoy deseando compartir contigo más momentos este nuevo año), y a toda mi familia (por estar tan unidos), y a mis amigos de siempre, y a los nuevos amigos, y a los nuevos amores, y a los amores de siempre... que me han hecho sentir especial, un momento, un día, un fin de semana, o el año entero....gracias a todos por este año.
Esto parecía un discurso de los Oscars, que laaaargo, me paro yo, ya que no hay orquesta que me pare...!Ah! olvido imperdonable, gracias a todos los blogs que leo, que me hacen reir, pensar, soñar y creer que todos somos diferentes, pero que, a veces, nos unen nuestras palabras.

Anoche vi este concierto, y sonreía al escuchar esta canción, como solo se sonríe cuando uno sabe que está a solas y nadie te mira...

Fast Love...

Imagínate a ti mism@ entrando en un sitio de comida rápida, todo muy brillante, limpio en teoría (otra cosa sería ponerse a mirar detenidamente la pulcritud del lugar), te acercas al mostrador después de haber hecho tu cola correspondiente y empiezas a realizar tu pedido. Hay todo tipo de menús, la mayoría muy llamativos, te decides por uno que tenga un par de vocablos en inglés y aspecto muy colorido, cuanto más sofisticados aparentemos ser, mejor. Esperas, esperas, (te desesperas un poco en función de la agilidad del empleado, pero es que esto es comida rápida, lo queremos para !ya!), y en un breve lapso de tiempo, en realidad, tienes delante de ti un menú suculento para degustar, más bien devorar. Una vez terminado, tal vez te sepa a poco y quieras repetir o tomar algo de postre, de fabricacion rápida también claro. Y ya saciado, sales del establecimiento. Y empiezas, sin querer, a valorar: Estas hinchado de tanta comida insana, no tenías por qué repetir, pero uno te sabía a poco..te prometes que nunca más caerás, que tienes que cuidarte, que tienes una dignidad...y mientras lo piensas, haces el efecto de girarte y despedirte del local con un "Hasta la próxima".

A veces me paro a pensar si el amor no es eso. Un sitio de comida de consumo rápido.

Entras en un local de comida rápida (conoces a alguien en un bar, el trabajo, internet...), la apariencia es buena (todo te parece "perfecto" en esa persona), esperas turno y empiezas a pedir (comienza el juego de la seducción)...
Por supuesto te fijas en la persona más atractiva, la que vista mejor, la más sonriente e ingeniosa (todos valores importantes, como el colorido de la comida rápida o sus palabras en inglés). Comienza la relación con prisas, se quiere disfrutar de todo !ya!. Las sonrisas, las caricias, los paseos, los besos...y una vez que empiezas a sentir el amor, no te lo comes, lo devoras.
No te conformas solo con alimentarte, quieres más, quieres saciarte.

Más besos, viajes, fiestas, presentaciones a amigos, películas, hacer el amor (para ti ya no es sexo), secretos,... Sin pararte a pensar que ya estás saliendo del local, que el amor que parecía una bonita aventura juntos, se ha quedado en un "lo hemos pasado bien pero...." (una explicación en el mejor de los casos, cuando no te ves solo con tu menú-amor tirando los restos de tu bandeja-corazón).

Y empiezas a valorar: estás harto de tanto amor insano, te prometes que no volverás a caer (Luz Casal lo cantó muy bien), que tienes que cuidar más de ti mismo... Y un día alguien te sonríe, a ti te parece que de forma especial, como nunca han hecho...y te encuentras haciendo cola para conseguir tu menú llamativo y con palabritas en inglés.
Bon appétit!

Corazon blanco soltero busca capa de amianto, sin rencor, gracias.